Un problema que ya no se esconde
Las plazas, parques y entornos escolares de Murcia están siendo testigos de una realidad que cada vez cuesta más ignorar: el aumento del consumo de porros entre adolescentes. Lo que antes se consideraba un “experimento puntual” o una “fase” ahora se ha convertido en una práctica habitual entre jóvenes de apenas 13 o 14 años. Esta normalización del cannabis entre menores está generando preocupación en padres, docentes y profesionales de la salud mental. ¿Qué está alimentando este fenómeno? ¿Cómo está afectando al desarrollo personal y académico de los jóvenes murcianos? En este reportaje desgranamos las causas, consecuencias y posibles respuestas ante una situación que ya no puede seguir minimizándose.
Datos inquietantes y una tendencia al alza
Los últimos estudios del Observatorio de Drogas de la Región de Murcia confirman un dato preocupante: más del 30% de los adolescentes entre 14 y 18 años reconoce haber consumido cannabis en el último mes. En algunos institutos del centro y del extrarradio, los profesores denuncian que el olor a marihuana en los baños y alrededores es ya “parte del día a día”. Lo más alarmante es que muchos menores no perciben riesgo alguno en su consumo, a pesar de las advertencias sobre sus efectos en el desarrollo cognitivo y emocional.
Factores que impulsan el consumo en la juventud
Entre las causas identificadas, destaca la facilidad de acceso: muchos jóvenes obtienen los porros a través de conocidos, en tiendas de CBD con productos adulterados o incluso en redes sociales, donde abundan ofertas encubiertas. A esto se suma una percepción social que minimiza los riesgos, reforzada por influencers y celebridades que presentan el cannabis como algo “natural” e inofensivo. Además, la presión de grupo y la falta de alternativas de ocio en algunos barrios agravan el problema.


